C
- uando alguien pierde a un ser querido, muchas personas quieren ayudar, pero no saben cómo. Y en esa incertidumbre, a veces dicen frases que lastiman sin querer. Si hoy estás cerca de una familia que contrató una Funeraria en San Martin Texmelucan, tu presencia puede ser un alivio enorme si sabes acompañar bien.
Lo que más ayuda suele ser lo más simple: “Estoy aquí”. En lugar de dar discursos, ofrece acciones concretas: llevar comida, cuidar niños, hacer llamadas, acompañar al trámite, quedarse un rato en silencio. El duelo se vive en el cuerpo, no en frases motivacionales.
Evita decir: “sé fuerte”, “ya está en un lugar mejor” (si no conoces sus creencias) o “al menos vivió mucho”. Aunque suenen bien, pueden invalidar el dolor. En cambio, valida: “Lo siento mucho”, “Debe ser durísimo”, “Si quieres hablar, te escucho”.
También respeta ritmos. Hay quien llora mucho y quien no llora nada. Ninguna reacción es “la correcta”. Pregunta: “¿Qué necesitas hoy?”. Y si no responden, ofrece dos opciones: “¿Prefieres que te acompañe en silencio o que te ayude con pendientes?”.
Después del funeral, el apoyo sigue siendo importante. Cuando se apagan las visitas, empieza el vacío. Un mensaje una semana después vale oro: “Me acordé de ustedes. ¿Cómo vas hoy?”.
Acompañar bien no requiere palabras perfectas. Requiere presencia real.
- FAQs:
- ¿Qué frase es la más segura? “Estoy aquí para ti” y “Lo siento mucho” suelen ser las más cuidadosas.
- ¿Debo hablar del fallecido o evitar el tema? Hablar con cariño puede ayudar; pregunta si desean recordar.
- ¿Cómo ayudo después del funeral? Con mensajes, visitas breves y ayuda práctica (comida, trámites, compañía).